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La educación, tanto de Venezuela como en el mundo, requiere en la actualidad de iniciativas pedagógicas vinculadas a los ambientes de aprendizajes que a la vez relacionen y unan a la institución educativa con la comunidad.
En nuestro país, ha surgido el deseo de cambios significativos en el ámbito educativo en la cual se logre la interrelación escuela-comunidad a través de paradigmas que impulsen formación y desarrollo de la nueva Venezuela.
Partiendo de nuestra carta magna, es decir, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la cual está basada en la doctrina emancipadora de nuestro Libertador Simón Bolívar, a paso firme se ha ido cristalizando ésta idea renovadora y que ha tomado un rumbo diferente pero firme en relación a la educación tradicional.
Desde 1998, con la llegada a la presidencia de la República del comandante Hugo Rafael Chávez Frías y con la puesta en marcha de la Revolución Bolivariana y Socialista, han sido necesarios realizar diversos cambios en materia jurídicas y legislativas para poder darle el toque necesario que requiere todo el país para adecuarlo a los nuevos tiempos en áreas sociales, económicas, políticas, de salud, de cualquier otra índole y por supuesto en la educación. En este sentido, la Ley Orgánica de Educación también ha requerido de sus respectivas modificaciones, aportándole al sistema educativo una connotativa de principios de “…democracia participativa y protagónica, responsabilidad social, igualdad entre todos los ciudadanos y ciudadanas sin discriminaciones de ninguna índole, la formación para la independencia, la libertad y la emancipación, la valoración y defensa de la soberanía, la formación en una cultura para la paz, la justicia social,…” entre otros, tal como lo establece el artículo número 3 de la Ley Orgánica de Educación en cuanto a principios y valores rectores de la educación, de fecha 15 de Agosto de 2009.
Si bien es cierto que las corrientes filosóficas como el constructivismo o el innatismo se presentan como tendencias de apertura a nuevas formas y métodos de enseñanza, difícilmente han sido tomadas como ejemplo y mucho menos adoptadas de forma provechosa por sistemas educativos en el mundo. Venezuela, sumada a un singular grupo de países, ha dado ese paso importante para la adaptación de la educación a los nuevos tiempos y para la creación del nuevo hombre y de la nueva sociedad, en la cual, cada Venezolano deba sentirse convencido de que “…el mundo puede ser mucho mejor”, tal como lo expresa Julio Alexander Parra Maldonado en su ensayo “Ser Maestro: Compromiso educativo por Venezuela”, del 15 de Enero de 2009.
Evidentemente, todo cambio significativo debe partir del instrumento mediador, tal es el caso del maestro en cuanto a educación se refiere. Es necesario promover la conciencia de guía, de orientador, de investigador y de promotor social del educador y convertirlo en el principal protagonista educativo que a su vez se sienta llamado por el compromiso social y democrático de la nación.
En la actualidad, nuestro país se prepara para un futuro grande de acuerdo a la conciencia y al sentido ideológico que cada ciudadano posea. Sin embargo, la figura del docente está llamado a convertirse en un líder social, defensor de las leyes contempladas en los estamentos legales como la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, como en la Ley Orgánica de Educación, así como también debe promover la aceptación de la diversidad cultural en la sociedad, entregando de esta manera parte de su aporte para guiar a los estudiantes y al país por nuevos rumbos para interpretar los nuevos tiempos, formando personas íntegras “sabedores del conocimiento, conocedores de la vida” es decir, “Ética y conocimiento con compromiso democrático y social” (J.A.P.M.).
La doctrina de la Revolución Bolivariana Socialista de Venezuela lógicamente ha requerido de cambios que sólo se pueden lograr a través del fortalecimiento de una plataforma de base: La Educación.
Anteriormente a la llegada de Hugo Chávez a la presidencia, en 1994 se llevó a cabo la Primera Cumbre de las Américas, auspiciada por la Organización de Estados Americanos (OEA), la cual tuvo como sede la ciudad de Miami, estado de Florida, en los Estados Unidos. En ella, la educación fue considerada como la “…base para el desarrollo social y cultural sostenible, el crecimiento económico y la estabilidad democrática”.
En la actualidad, la educación en Venezuela posee el principio de inclusión, el cual, ha venido a hacer posible la convergencia en la educación de todos los sectores sociales en especial los sectores más necesitados, buscando de esta forma que cada ciudadano se haga partícipe de la construcción de la democracia social y un estado de derecho y justicia, a través de la búsqueda de equidad, que difícilmente es posible en un gobierno donde exista le exclusión social. Es por medio de la educación, que se trata de conseguir un nuevo modelo más humano, digno y sustentable, que impulse nuevas y valiosas formas de desarrollo para este milenio.
Otra de las connotaciones que se le ha dado al nuevo modelo es la educación para el desarrollo endógeno, que constituye una estrategia clave para el logro de zonas de desarrollo endógeno.
Cuando nos referimos a este término hablamos de un desarrollo “que se origina o nace en el interior” o “que se origina en virtud de causas internas” según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE). Allí entra en juego el sentido de pertenencia del país que debe tener todo ciudadano y que en el ámbito escolar el docente debe inculcarle a los estudiantes en haras de que cada quien adopte una actitud crítica de avance del país, tanto así que su amor a la patria sea el ente motivador para que de sí mismo surjan nuevas ideas de crecimiento, nuevas visiones progresistas y a la vez aplicarlas de manera comunitaria, de tal forma que sus ideales no sean engavetadas en el limbo de su conciencia sino que las haga aflorar al mundo, a sus congéneres y a su patria como su aporte particular. En esto consiste el desarrollo endógeno tan ampliamente fomentado por el actual representante del estado Venezolano.
En base a todo lo anterior comentado, ha sido fundamental la observación del mundo que nos rodea, siendo notables los cambios tecnológicos de avanzada que se están operando en todo el planeta, haciéndose imprescindible la aplicación de las nuevas tecnologías a la educación Venezolana. También en este sentido, nuestra carta magna contempla la incorporación de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en la educación, implementando los programas CEBIT, CANAIMA, TIC, CBIT, entre otros, como medios de modernización del sistema educativo y la adecuación a los nuevos tiempos.
Este ha sido un factor de gran importancia pues facilita la investigación y la comunicación de una forma novedosa y rápida. Esto a su vez, permite (aparte de la comunicación vía redes sociales) el intercambio de profesores y estudiantes en materia evaluativa, es decir, las entregas de trabajos por parte de los estudiantes y la entrega de asignaciones de parte de los docentes, así como también contribuye al ahorro ecológico del país en la reducción de gastos en papel y tintas, necesarios para los trabajos en físico; por supuesto que cada día este formato es menos utilizado en la pedagogía.
Son innumerables los beneficios que concede el uso de la tecnología en la educación y es importante que tanto estudiantes como educadores se mantengan a la vanguardia de la informática. Singular es el caso de la plataforma de navegación INTERNET, con la cual se puede acceder de manera abierta al ciberespacio de la información e investigar acerca de cualquier tema a elección; sin lugar a dudas que esto causa a su vez mayor exigencia investigativa a los educadores puesto que los estudiantes se encuentran en casi igualdad de acceso al conocimiento que los profesores. También la creación de FACEBOOK, TWITER, WIKI, entre otros, permite el intercambio de materiales informativos y educativos necesarios para la adquisición de nuevos conocimientos por parte de todos, sin límites algunos.
Otro de los aspectos que se ha unido al principio de inclusión en la educación es la creación por parte del estado Venezolano de las misiones educativas, las mismas, llevan nombres epónimos de próceres de la patria y comprenden: Misión Robinson 1 (programa de alfabetización), Misión Robinson 2 (educación básica), Misión Ribas (Bachillerato) y Misión Sucre (nivel universitario). De esta forma, se trata de expandir y masificar la educación en todos los estratos sociales.
Hoy en día, ya la educación no se encuentra limitada a las cuatro paredes de un aula sino que su función va en procura de la fusión escuela-comunidad, es decir, se debe fomentar esa unión entre ambas partes de manera tal que los intereses de una sean los intereses de la otra y las necesidades de una las sienta la otra, así todos buscarían el bienestar integral pues podemos decir que si un estudiante se siente bien tanto en su comunidad, como en su hogar, como en su escuela, este se convierte en un cúmulo de conocimientos y de buenos ideales para la sociedad y por ende, de la patria. El Proyecto Educativo Integral Comunitario (PEIC), ha sido concebido para cristalizar la idea de gestionar acciones que propicien las transformaciones requeridas para convertir una escuela en espacio para la comunidad y participación ciudadana, para la vivencia de los derechos humanos, para la creatividad y las innovaciones pedagógicas, para la formación de una conciencia crítica para el análisis de los contenidos divulgados por los medios de comunicación social y la comunicación alternativa y para promover en general la diversidad y la interculturalidad en las cuales estén inmersos los institutos educativos y sus respectivas comunidades.
En líneas generales, los educadores como principales forjadores de los protagonistas del futuro, deben convertirse en investigadores a fondo de la realidad en la que viven, de su comunidad, de la comunidad en que se desempeñan, de la realidad que vive cada educando y debe de ésta forma poseer un conocimiento general no sólo de los aspectos académicos sino en todo lo referente a la nación, lo social, lo político, lo económico, lo cultural de cada región, entre otros aspectos, y ser así el docente que la actualidad exige, el docente que requiere Venezuela, un docente con compromiso social, humano y en pleno desarrollo, con visión y misión de futuro.



AUTORES:

Falcón Maglenis
Garaban Liliana
González Luisana
Mora Geraldy
Riobueno Danilo
Sánchez Robins

Cursantes del 7mo semestre de la Licenciatura en Educación mención Castellano y Literatura
UNELLEZ-VIPI

19-04-2012